Hace poco más de un año viajé a Londres, donde vi por primera vez un RWB. También fue la primera vez que vi a Akira Nakai en persona.

Por aquel entonces, Adrian se encontraba en la misma situación que yo. Llevaba años viendo fotos y vídeos de 911 modificados por Nakai-san por Internet, y decidió que no podía dejar pasar la oportunidad de verle trabajar en persona estando tan cerca de Francia, donde residía, así que se apuntó a clases de Inglés, compró un vuelo dirección Londres y se plantó en el taller de Profusion Customs, donde estuvo viendo cómo creaba a Hibiki.

Allí fue donde le conocí yo. Un tipo callado que chapurreaba algunas palabras en Inglés, pero que no perdía detalle de lo que hacía Nakai-san. Durante esos 3 días entablamos algunas conversaciones, y entre inglés, francés y lenguaje de señas conseguimos entendernos: había viajado hasta allí con las ideas claras, quería que RAUH-Welt Begriff Francia fuera una realidad, y quería ser él quien la llevara a cabo. Tras un primer contacto con Nakai-san, quedaron en concretar detalles más adelante, pero lo difícil estaba hecho: había dicho que sí.

No volví a saber de él hasta unos meses después, mientras me encontraba en Kashiwa, Japón. Después de hacer algunas historias de Instagram en la sede de RWB en el país del Sol naciente, recibí un mensaje suyo pidiéndome ayuda, ya que había escrito varios correos al director internacional de RWB, Toshiya Ichiraku, para avanzar con el proyecto pero no había obtenido respuesta, y quería que yo hiciera de mediador con él. Casualidades de la vida, tenía a Toshi-san al lado mientras leía su mensaje, así que le di su contacto y esperé.

Al parecer surtió efecto, porque hace unas semanas me avisó de que, junto con sus dos socios, Mat y Herv, ya tenían base para el proyecto: un 964 Carrera 4 coupé manual y, como guinda, sin techo eléctrico (siempre me han gustado así), al que le iba a instalar el kit Super Wide, el más estrecho de los dos que ofrece RWB para 964, con el clásico alerón “GT-Wing” inspirado en el del 911 RSR.

Cuando ya tienes la base preparada y has encargado el kit, empieza la cuenta atrás. Lo que hagas durante ese tiempo determinará que tu RWB sea especial o simplemente uno más. En este caso, Adrian no perdió el tiempo:Es cierto que pese a tener varias opciones disponibles, todos los RWB tienen formas similares de carrocería. Es en los detalles, a cargo del propietario, los que hacen que cada coche se convierta en único. Entre Reino Unido, Francia, Alemania y Japón debo haber visto unos 20 RWB diferentes, y he de decir que la cantidad de detalles y modificaciones hechas por el propio Adrian en este coche lo han convertido en uno de mis favoritos.

Cuando llegamos a la localización donde se iba a hacer el coche, éste ya estaba preparado para ser modificado, sin parachoques y con todo el kit a un lado, esperando a ser instalado.En el exterior, lo primero que llama la atención es el color azul original de Porsche, Maritime Blue, que contrasta con unos faros amarillos de estilo clásico (¡y legales en Francia!). Sobre esta base, acentos en negro mate en la parte inferior de los faldones, las entradas de aire de debajo de los faros y la tapa de motor le dan un toque diferente. En el interior, una jaula antivuelco trasera y los cinturones en rojo rematan la combinación de colores que buscaba su dueño: azul, rojo, negro.Otros detalles son el bordado en los asientos de 996 GT3, modelo del cual también se ha adaptado el sistema de frenado o los emblemas tanto del capó como de las llantas Work, donde se ha sustituido el símbolo original de Porsche por uno modificado de RAUH-Welt. También le ha instalado una válvula mecánica al escape para variar su sonido desde el interior y un equipo multimedia a la altura. Silencioso como siempre, Nakai-san se puso manos a la obra nada más llegar sin que apenas nadie se diera cuenta. Tras años instalando estos kits alrededor del mundo, es capaz de hacerlo en tan solo dos días. Hace un año, en Londres, tardó tres.Unos últimos ajustes -lija de banda en mano- en los paragolpes, y Nakai-san los presenta en el coche. Con estos como guía, coloca los aletines que otorgan esa silueta tan característica a sus creaciones y marca su posición con cinta, para entonces cortar, sin ningún reparo, las 4 aletas de serie y dejar sitio a las enormes gomas que usará el coche. Un detalle es que siempre deja que el dueño del coche, en este caso Adrian, acabe uno de los cortes. Con los paragolpes instalados y la posición de las aletas marcada, las deja sujetas con un par de tornillos para comprobar que todo está en su sitio y pasa a los faldones.

Normalmente no se les presta mucha atención, pero son una de las piezas del kit más complicadas de poner. Consisten en varias piezas que tienen que encajar unas encima de otras perfectamente, y Nakai-san pasa mucho tiempo ajustando todo al milímetro. Los faldones se montan sobre las aletas delanteras, y en las traseras una tercera pieza, más pequeña, une todo el conjunto.Que yo sepa, nadie en Europa se ha decidido a instalar los faldones Hakama que se ofrecen como opción, los cuales hacen que el coche parezca aún más bajo, pero que limitan los sitios por los que puede pasar el coche, ya que en cambios de rasante es la primera parte en tocar el asfalto.

Sin embargo, eso no quiere decir que el coche no quedase increíble. Tras colocar todos los tornillos de los aletines y los faldones, sella la unión con Sikaflex, dándole al coche ese toque especial que hace a los RWB tan reconocibles.Junto al corte de las aletas, este momento es el más icónico en todas sus creaciones, y nadie quiere perderse ni un detalle.Con el kit ya instalado, Nakai-san coloca por primera vez las ruedas y baja el coche al suelo. Es el momento de ajustar geometrías, y él lo hace a la vieja usanza: alineando el coche con cinta de carrocero y cinta métrica.

Estos coches no dejan de tener más de 20 años, y Nakai-san se ha encontrado de todo instalando sus kits. Afortunadamente, esta vez la base era buena y no tuvo que hacer demasiados ajustes en la suspensión, por lo que acabó rápido.En cambio, aprovechó el tiempo ajustando a Pure Poison, el RWB belga, en el que había venido a Francia junto con su dueño, Jordane. Durante el viaje notó que algo no iba bien en la suspensión, y al levantar el coche y quitar la rueda vio que uno de los tornillos de los brazos traseros se había roto, así que lo arregló al momento.Esta vez dejó para el final la instalación del alerón, y tras varias comprobaciones para asegurarse de que todo estaba perfectamente alineado, hizo los agujeros en la tapa del motor para sujetarlo.Como punto y final, al igual que en el resto de sus creaciones, puso el banner en el parabrisas delantero, que retiraron los nuevos dueños del coche. En esta ocasión, fueron ellos quienes decidieron el nombre del coche, Champagne. Nakai-san quiso rendir honor al mismo dándole un toque especial en forma de tapón de corcho a modo de tapa para el gancho trasero.Y con esto dio por concluido el evento para el gran público. Una vez los visitantes se habían marchado, ya con un ambiente más familiar, el equipo de vídeo rodó una pequeña entrevista que formará parte del vídeo oficial que están preparando. Aunque Nakai-san habla bastante bien el inglés, decidieron hacer la entrevista en japonés y subtitularla después, lo cual creo que fue un acierto. Aunque es hombre de pocas palabras, se le nota mucho más relajado y abierto cuando es así.En la cena pudimos ponernos al día con el resto de amigos que hacía tiempo que no veíamos y hacer otros nuevos. Nakai-san también nos contó los planes para Europa: pronto habrá también coches en Italia y Turquía. Se cierra el cerco en torno a España, quizá vaya siendo hora de añadir una chincheta más al mapamundi de RAUH-Welt Begriff…