Al entrar por la puerta del taller esta mañana se respiraba un ambiente diferente. Nadie lo quería decir en voz alta, pero a todos nos rondaba por la cabeza. Hoy era el día en que Nakai-san por fin acabaría su obra, pero eso significaba que todos los presentes tendríamos que despedirnos de la agradable rutina a la que nos habíamos acostumbrado este último par de días para volver a nuestras vidas. Hoy, por última vez, doblaría la esquina del taller, daría los buenos días a los ya habituales asistentes y vería como el coche se iba materializando ante mis ojos mientras el maestro trabajaba, todo ello acompañado de sonrisas y buen rollo.

Los chicos de Profusion Customs habían aprovechado la fecha para organizar una pequeña quedada como excusa de la presentación en sociedad del RWB, así que ha sido agradable llegar al polígono industrial donde se encuentra el taller y ver que en vez de furgonetas y camiones había coches modificados de todo tipo.RWB_3_4También había muchas caras nuevas entre los presentes. Nakai estaba mucho más relajado tras dos días de trabajo a contrarreloj, y hoy se paseaba con calma alrededor del coche cigarrillo en mano antes de darle los toques finales.

El sillón que había sido su rincón durante los últimos días hoy presidía el taller y el coche ocupaba un segundo plano. Hoy, el protagonismo estaría compartido entre el creador y su obra.RWB_3_5Lo primero, instalar retrovisores. Con la puerta del garaje abierta y el detallado que le habían hecho al coche, la pintura brillaba como nunca. Personalmente no soy muy fan del naranja para un coche, pero hay que reconocer que el trabajo realizado era espectacular.RWB_3_1Las llantas del coche Work Meister S1 de 3 piezas, en anchos de 10 y 13 pulgadas respectivamente, ya son espectaculares de por sí, pero aprovechando el descomunal tamaño de la garganta, los chicos de Profusion Customs decidieron instalar unas tuercas llamativas acabadas en punta. No es mi estilo… pero tampoco mi coche.RWB_3_6Acto seguido, tocaba instalar el branding de RWB. En este caso el vinilo de la tapa del motor Zweite Entwicklung, algo así como Segundo Desarrollo en castellano.RWB_3_7Entonces llegó el momento estrella del día: la revelación del nombre. La noche anterior Nakai estuvo cenando con Jag y Raj, los dueños del coche, y entre otras cosas, estuvieron hablando del gusto que compartían por el buen whisky, en concreto de uno japonés, Hibiki. Ese fue el nombre elegido para este coche, que también significa armonía o sonido agradable.RWB_3_8Así que con el coche ya bautizado, era turno de entrevistas y firmas a los fans. Salta a la vista que Nakai no es una persona dada a multitudes ni cámaras que le sigan a todas partes mientras trabaja, así que es de agradecer que haya asumido tan bien su papel de personaje público y conocido en el mundillo, teniendo una paciencia infinita y no negándole una foto o firma a nadie.RWB_3_9Con todo acabado, llegó el momento de la presentación, y por fin Hibiki vio la luz del Sol.RWB_3_13 El trabajo de Nakai me pareció impecable los tres días. Verle haciendo lo que le gusta produce una sensación indescriptible, y se nota que para él esto no es un trabajo, sino un hobby con el que ha tenido la suerte de que se puede ganar la vida. Pero nos lo dejó muy claro, piensa hacer esto hasta que se muera.

En cuanto a los detalles de Profusion Customs en el coche, pues -hablando desde la barrera- pienso que se podría haber hecho de otra manera. Soy consciente de que, siendo la sede de RWB en UK querían un coche que destacase y promocionase la marca a la vez que su taller, aunque en mi caso habría tomado otras decisiones. No le veo sentido aligerar un coche vaciándolo por dentro y acto seguido instalar dos altavoces en el lugar que ocupaban los asientos traseros o preocuparse de forrar todo el interior de piel texturizada y poner un vinilo enorme con el logo del taller en la luna trasera pero olvidarse de poner un pomo en el cambio de marchas y el botón del claxon.RWB_3_12 RWB_3_11Sin embargo, mientras escribo estas palabras en el avión de vuelta a casa, pienso en que esos detalles no enturbian en absoluto lo vivido estos tres últimos días. Menuda experiencia el poder ver el trabajo de uno de los artistas de la automoción con más talento del mundo de principio a fin. El llegar a Londres sin saber lo que me iba a encontrar y volver a Barcelona con decenas de nuevos amigos y recuerdos imborrables.

No hay demasiadas personas en este mundo que tengan la capacidad, el poder y la influencia de unir a personas de todas partes del mundo a través de un medio común. Nakai-san hace precisamente eso.

Como él bien dice:

One Love – Rough WorldRWB_3_14